El temblor. José Angel Valente.
- Natalia Ulloa
- 10 may 2016
- 1 Min. de lectura
La lluvia como una lengua de prensiles musgos parece recorrerme, buscarme la cerviz, bajar, lamer el eje vertical, contar el número de vértebras que me separan de tu cuerpo ausente. . Busco ahora despacio con mi lengua la demorada huella de tu lengua hundida en mis salivas. . Bebo, te bebo
en las mansiones líquidas del paladar y en la humedad radiante de tus ingles, mientras tu propia lengua me recorre y baja, retráctril y prensil, como la lengua oscura de la lluvia. . La raíz del temblor llena tu boca, tiembla, se vierte en ti y canta germinal en tu garganta.
MEMORIAS
El encuentro fugaz de los amantes en las furtivas camas del atardecer y ya el adiós como de antes casi de empezar el amor y el jadeante amor bebiendo entre tus ingles el vientre azul de tu primer desnudo, tus párpados y el súbito pulso roto de un tiempo inmemorial largando amarras hacia adentro del tiempo. Tú decías será de noche, amor. Y ya caía la luz, mas era igual, como era igual igual a igual y nunca a siempre, jamás a todavía en la sola estación
solar de tu mirada. .
*Música: meu coracao vagabundo- Caetano Veloso*